En el otoño de 1978 Serge Losique, director del Conservatorio de Arte Cinematográfico de Montreal, que el año anterior había hospedado a Henri Langlois, me propuso proseguir el trabajo iniciado.

En vez de dar cursos como se hace hoy en todas las universidades del mundo, le propuse a Losique tomar en consideración, como si se tratase de un negocio, la coproducción del guión de una eventual serie de films titulada Introducción a una verdadera historia del cine y de la televisión, verdadera porque estaría hecha de imágenes y sonidos y no de textos, aunque hubiese ilustraciones. Un proyecto del que ya habíamos hablado Langlois y yo.

De ese modo el guión fue dividido en capítulos o viajes (diez). A cada viaje agregaba un poco de mi propia historia, me sumergía en ella, al ritmo de dos films cada fin de mes, pero el agua de baño a menudo me revelaba algo distinto de cuanto registraba mi memoria, y esto derivaba del hecho de que a la mañana se proyectaban fragmentos de films que formaban parte de la historia del cine, y que en aquel momento tenían alguna relación con lo que estaba haciendo. Comentaba todo en directo, delante de tres o cuatro canadienses perdidos como yo en esta historia del cine.

Editorial: cuenco de plata 351 páginas. 421.0 grs. 9786316743015

introducción a una verdadera historia del cine - jean-luc godard

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En el otoño de 1978 Serge Losique, director del Conservatorio de Arte Cinematográfico de Montreal, que el año anterior había hospedado a Henri Langlois, me propuso proseguir el trabajo iniciado.

En vez de dar cursos como se hace hoy en todas las universidades del mundo, le propuse a Losique tomar en consideración, como si se tratase de un negocio, la coproducción del guión de una eventual serie de films titulada Introducción a una verdadera historia del cine y de la televisión, verdadera porque estaría hecha de imágenes y sonidos y no de textos, aunque hubiese ilustraciones. Un proyecto del que ya habíamos hablado Langlois y yo.

De ese modo el guión fue dividido en capítulos o viajes (diez). A cada viaje agregaba un poco de mi propia historia, me sumergía en ella, al ritmo de dos films cada fin de mes, pero el agua de baño a menudo me revelaba algo distinto de cuanto registraba mi memoria, y esto derivaba del hecho de que a la mañana se proyectaban fragmentos de films que formaban parte de la historia del cine, y que en aquel momento tenían alguna relación con lo que estaba haciendo. Comentaba todo en directo, delante de tres o cuatro canadienses perdidos como yo en esta historia del cine.

Editorial: cuenco de plata 351 páginas. 421.0 grs. 9786316743015